3. UN GOBIERNO QUE EJECUTE OBLIGACIONES
Necesitamos recuperar la República y el Estado de Derecho, para que se cumpla, certeramente, con el imperio de la ley. Esto es, que la ley tiene primacía sobre cualquier otro principio gubernamental, especialmente contra la tiranía y la arbitrariedad del poder político («El Estado soy yo», que aun en el caso de tener, supuestas, buenas intenciones, principio de razón de Estado, son lo opuesto a las máximas Dura lex sed lex («La ley es dura, pero es la ley») o Fiat iustitia, et pereat mundus («Hágase la justicia, aunque perezca el mundo»).
Una vez que estos suceda, el Presidente de la República, electo y con Plan de Gobierno viable, deberá dedicarse a resolver la crisis económica y social. Con un nuevo equipo de gobierno, que no se preocupe tanto por mantenerse en el poder, sino que se dedique a trabajar de forma honesta y transparente. Como ciudadanía estamos hartos de oír continuamente los errores y críticas, por válidas que sean. Consideramos que ello es un freno a la creatividad y a la innovación, asumamos el deber del ahora; sin presente nunca habrá futuro. Porque si solo me ofrecen futuro es porque no pueden resolver el presente y no existe un Plan de Gobierno ejecutable.
El nuevo gobierno requerirá asumir el sentido de urgencia en cada decisión que se tome. No podemos perder ni un día, ni siquiera el primero. Alberto Adriani decía “El tiempo pasa y se nos cobra”. Nuestro objetivo como ciudadanos es que el nuevo Gobierno se concentre en restablecer la gobernabilidad en el país, con base en las garantías constitucionales y el ejercicio de libertades y derechos.
Hemos aprendido ya como ciudadanos a frenar el poder, para que nunca más caigamos en que nuestros representantes se sientan el Soberano y nos secuestren el poder que nos corresponde. Con ello le estaremos devolviendo a nuestro país el sentido republicano que la identifica.
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